La vida de una Santa

  • 1832

    La vida de una Santa 1832. Nace en el actual territorio de Nobol Narcisa de Jesús Martillo Morán, siendo la sexta hija de entre nueve. No se conoce la fecha exacta de su nacimiento, pero se calcula por el nombre escogido para ella, que nació el día de San Narciso. Lo que si se ha encontrado son los datos referentes a su confirmación, que fue celebrada por el primer obispo de Guayaquil, Monseñor Francisco Xavier de Garaicoa, cuando Narcisa tenía siete años. Los primeros seis años de vida de Narcisa se despliegan en medio de la vida campesina trabajadora, serena y tranquila. 1851.

  • 1851

    A los seis años Narcisa fue impactada por la muerte de su mamá, Josefa Morán. Siendo ya una joven de 19 años, Narcisa experimenta la muerte de su padre, Pedro Martillo. Narcisa busca otros caminos para crecer en su hambre de Dios y en su amor a los prójimos. Narcisa encuentra el ángel providencial que permite realizar sus deseos, la señora Silvania Gellibert y Marcos, quien pertenecía a aquellas familias acomodadas de Guayaquil, que venían a pasar largas temporadas de vacaciones en las haciendas cercanas al río. Por la confianza que broto entre ellas, Narcisa le solicitó que cuando vuelva a Guayaquil, la lleve consigo. La Señora Silvania que apreciaba cada vez más a Narcisa no dudó en aceptar el pedido.

  • 1852

    Narcisa ya de 20 años, deja su tierra con todo su encanto y con todos sus recuerdos, así como a sus familiares para emprender una nueva aventura en el nombre de Dios. Su sed del amor de Dios es un fuego inquietante que le lleva hacia nuevos horizontes y lugares. Narcisa consigue alojamiento en la casa de la Señora Silvania; no acepta el cuarto cómodo que le ofrece la dueña de casa, prefiere u cuartito ubicado en la parte más alta, sobre los cuartos del último piso y debajo del techo de la edificación. Su trabajo consistía en la costura, convirtiéndose paulatinamente en modista de muchas damas ricas de la ciudad.

  • 1867

    El P. Amadeo Millán, director espiritual, le ruega a Narcisa con toda delicadeza si pudiese acompañarlo a Cuenca para asistirlo. Ella acepta sin vacilaciones, puesto que encuentra la estupenda oportunidad de corresponder en algo a la solicitud y guía que había recibido de su maestro de espíritu. A fines de este año muere este santo sacerdote, Narcisa queda desconsolada con la perdida de quien por cerca de diez años la había orientado por los rumbos de la santidad y del amor total. Sin embargo, aún esta separación debe aceptar nuestra santa como una manera que Dios le ofrece para que crezca en una libertad de corazón siempre más total.

  • 1868

    Narcisa pasa por momentos oscuros y difíciles después de la muerte del Padre Amadeo. Es un período de crisis de crecimiento, donde no entiende, no siente, no sabe qué es lo que le pide el Señor. Narcisa conoce entonces al P. Pedro Gual y logra conversar libremente con él de su programa de vida espiritual. Narcisa se siente comprendida por el religioso franciscano que la está invitando a dar un paso más en el camino que conduce al amor. El P. Pedro Gual le indica sencillamente: “Si quieres ser santa, ándate al Patrocinio.” Este era el pequeño convento de Terciarias Dominicas, ubicado cerca del convento de los Descalzos, residencia del Padre Pedro, su director espiritual.

  • 1869

    En la fiesta de la Virgen de Mercedes, comulgó y entró en éxtasis, es decir, en estado de profunda unión y comunicación con Dios y la Virgen. Narcisa expresaba siempre su oración por los prójimos y su anhelo de llegar a la patria dichosa y final para alcanzar la plenitud del amor. desde ese día Narcisa se enfermó con una fiebre que no la dejaba. Una noche, después de haber participado en las celebraciones solemnes del día, la religiosa veladora de turno fue de prisa a buscar a la superiora porque al pasar por la celda de Narcisa había visto una luz especial que salía de aquel lugar, y un suave olor fragante, inundaba el ambiente. Su total donación había sido consumada por el encuentro final con el Señor Jesús en la quietud y soledad de su celda del Patrocinio.

  • 1955

    Será el sobrino de Narcisa, el señor Miguel Martillo quien gestione el regreso del cuerpo de Narcisa de Jesús. Don Miguel contaba que había prometido que, si ese año conseguía una buena cosecha de café, traería el cuerpo de Narcisa desde Lima. Inicialmente fue llevado al pequeño templo del Santísimo Sacramento, donde mucha gente comenzó a asistir despertándose un movimiento de devoción inesperado. Es así como Monseñor César Antonio Mosquera solicita a los sacerdotes jesuitas que en el templo San José se acondicione un lugar para colocar el cuerpo de Narcisa de Jesús.

  • 1972

    Por 17 años el cuerpo de Narcisa reposó junto al templo de San José, para veneración del pueblo creyente. Monseñor Mosquera hizo colocar una mascarilla en la cara para protegerla de la humedad que comenzaba a dañarla. Con el pasar de los años por pedido de los noboleños, que insisten en que el cuerpo de Narcisa vaya a su propia tierra, finalmente, el Vaticano autorizó el traslado a Nobol, que se realizó el 6 de diciembre. Luego, el cadáver fue colocado en 1983 en una especie de templete fúnebre, cerca al río Daule, que sería provisional.

  • 1992

    Se anuncia la beatificación de Narcisa, y el reconocimiento como beata se realiza el 25 de octubre por parte del Papa Juan Pablo II. En la imagen puede notarse como el Papa Juan Pablo II inciensa las reliquias de Narcisa durante la Misa de beatificación como primer acto de culto público.

  • 2008

    El 12 de octubre el Papa Benedicto XVI declara a Narcisa de Jesús Martillo como santa. En su homilía, el Santo Padre relata una breve biografía de Santa Narcisa de Jesús. Mientras que en Ecuador se celebraba la Solemne Misa de Acción de Gracias por la canonización de Narcisa, presidida por Mons. José Mario Ruíz Navas, en la Hacienda San José, Nobol. En ella participaron Sacerdotes del clero de Guayaquil, religiosas, devotos y peregrinos de Santa Narcisa de Jesús.

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