Descubra los acontecimientos que marcaron la vida de Santa Narcisa, cuya existencia en todas sus facetas, es una descripción del deseo de libertad y de santidad propios de la condición humana, que encuentra su plena realización sólo en Dios.

A los pies del altar de Nobol, es fácil para el corazón de cada uno de nosotros despertar del sueño de tantas falsas ilusiones al deseo de la santidad, del abrazo de Dios que nos alcanza en la sonrisa de Narcisa. De allí, a arrodillarse en el confesionario para acoger el don de la misericordia que, perdonándonos, nos vuelve a nosotros mismos, el paso breve.

Sí la santidad de Narcisa, como la de todos los Santos, es la manifestación del Amor donado y acogido. Reconocerse amados y aceptar ser amados: creo que ser santos signifique sencillamente esto.

Con Narcisa, Jesús ha logrado cumplir lo que espera poder llevar a cabo en cada uno de nosotros. Por esto nos ha hecho suyos en el Bautismo. Suyos, a saber cristianos, Narcisa diría:”de Jesús”, como ella ha querido llamarse. Narcisa de Jesús, esto es, Narcisa “cristiana”. Narcisa, como nosotros.

“Tomado del Prólogo del libro Vida y Espiritualidad de Santa Narcisa de Jesús.”

Open chat